En un mundo cada vez más concienciado con la sostenibilidad, y en el que las energías alternativas tienen un mayor protagonismo en detrimento de los combustibles fósiles, no es difícil predecir que el futuro de las motocicletas puede estar en las motos eléctricas.

 

Las motos eléctricas llevan ya un tiempo en el mercado, pero por diversas razones, no acaban aún de despegar. Por un lado, los modelos que han aparecido hasta ahora en el mercado han dado ciertos problemas, haciendo que quienes se plantean cambiarse a la moto eléctrica prefieran posponer su decisión unos años, y por otro, tampoco se aprecia que por parte de los organismos públicos haya un verdadero deseo de potenciar la tecnología de los vehículos eléctricos.

 

A pesar de eso, los usuarios son conscientes de las ventajas que las motos eléctricas reportan.

 

La principal de ellas, el respeto al medio ambiente, ya que al no emitir gases tóxicos, se reduce el impacto que el CO2 tiene sobre el efecto invernadero, pero tampoco hay que olvidar que los vehículos eléctricos también colaboran a una menor contaminación acústica. Las motos eléctricas son mucho más silenciosas, y aunque algunos apasionados de las dos ruedas aman el ruido de los motores, lo cierto es que para el uso común, supone una gran ventaja.

 

Poco a poco, aunque de forma estable, el sector de las motos eléctricas va haciéndose un hueco. De hecho, las previsiones indican que el crecimiento será constante a lo largo de la próxima década, estimándose que para 2024 se habrán superado a nivel mundial los 50 millones de unidades vendidas.

 

Algunas marcas ya comienzan a hacer apuestas decididas por la moto eléctrica anticipándose a esta tendencia. De hecho Vespa ya ha anunciado como su gran baza para este año el lanzamiento de su Vespa Elettrica, un scooter basado en el modelo clásico de Vespa pero con la incorporación de un motor con estas características.

 

Aun así, cabe esperar que en un futuro próximo sigan produciendose avances a nivel tecnológico. Las pilas de combustible de hidrógeno, capaces de cargarse rápidamente en cualquier gasolinera, son la mayor novedad que se intuye, aunque, como es lógico, todavía hay un largo trecho por recorrer hasta que estos puntos, actualmente enfocados a dar servicio a vehículos tradicionales, estén totalmente adaptados a las necesidades de una flota de vehículos eléctricos.

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